Son dos conceptos que están relacionados, pero no coinciden exactamente. Hay palabras y expresiones correctas que en ciertas circunstancias no resultan adecuadas y, al contrario, hay ocasiones en que lo adecuado es lo incorrecto. Un mensaje resultará adecuado en la medida en que cumpla la intención del emisor, y eso depende de que el hablante haya acertado a la hora de elegir las palabras, de que haya pensado en quién es el interlocutor y, en definitiva, de que se ajuste a la situación en la que se produce la comunicación. Hay determinados elementos, generalmente considerados incorrectos, que sin embargo pueden resultar adecuados. Pensemos, por ejemplo, en el caso de un escritor que pretendiera dar verosimilitud al habla de ciertos personajes populares. Lo más adecuado sería recurrir a las expresiones que realmente usa ese tipo de personas, lo que le llevaría a tener que utilizar muchos términos o construcciones consideradas vulgarismos en las gramáticas y en los manuales. Y lo mis...
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